sábado, marzo 11, 2006

Patología del exhibicionismo


Públicado en rebelion.org en septiembre de 2003

http://www.rebelion.org/opinion/030925betto.htm

Que es la teoría de la liberación, articulo de la wikipedia

http://es.wikipedia.org/wiki/Teolog%C3%ADa_de_la_Liberaci%C3%B3n

Quíen es Frei Betto

http://www.margen.org/desdeelmargen/num7/betto.html


Nació en Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil. Conoció las cárceles de la dictadura en dos ocasiones.
A los 20 años fue detenido y torturado durante 15 días (1964). Posteriormente pasó cuatro años en prisión (1969-1973). Era colaborador de la organización guerrillera Acción Libertadora Nacional (ALN), que dirigía el mítico Carlos Marighella, e integró un grupo de apoyo a los perseguidos políticos junto a otros padres dominicos. No participó en ninguna acción violenta, pero dio cobertura a quienes empuñaron armas.
Ingresó a la orden de los dominicos a los 20 años. Preso nuevamente, recuperó su libertad y trabajó en una favela cinco años en la ciudad de Vitoria. En 1979 se trasladó a São Paulo.
En los años ochenta asesoró a algunos "países socialistas" sobre las relaciones Iglesia-Estado. Estuvo en Nicaragua, Cuba, China, la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia. Además de periodismo estudió teología, filosofía y antropología.
Sigue vinculado al convento de los dominicos de São Paulo, en el que conserva su celda. Participa en los retiros que promueve la orden y ejerce de alguna manera la actividad pastoral. Consideró su participación en el gobierno de Lula como "una actividad pastoral; el proyecto Hambre Cero es la versión de la multiplicación de los panes de Jesús. Nada es más evangélico que la función que ejerzo aquí dentro".

Frei Beto formó parte durante dos años del gobierno del presidente Luis Inacio Lula da Silva (como coordinador del "Programa Hambre Cero"). Abandonó el cargo a fines de 2004 por "falta de vocación" y por la "necesidad de recuperar su libertad intelectual" (dixit)


Patología del exhibicionismo

Patología del exhibicionismo

Frei Betto
IPS

Hay adultos que no superan nunca la fase de exhibicionismo propia de la infancia y quieren hacer siempre de la mirada ajena un espejo de su autoimagen.

Todos saben que el colmo del exhibicionismo es un caso de policía: mostrar, de modo agresivo, los órganos genitales en público. Es como una forma de decir: "Yo existo y poseo el objeto permanente del deseo ajeno". La sicología experimental considera, según los estudios de Dollard, Miller y Sears, que toda forma de agresión presupone una frustración. Según eso, la tendencia al exhibicionismo es un síntoma de inmadurez.

El exhibicionista no se soporta, se cree inferiorizado y por lo tanto necesita transformar la mirada ajena en lente de aumento capaz de ampliar su propia imagen. Él sólo se ve en la mirada del otro, pues ante sus propios ojos se siente emocionalmente castrado. De ahí su miedo a la soledad, no sólo a la soledad física, sino sobre todo a la soledad simbólica, de quien se siente como una llama apagada. El exhibicionista necesita sentirse siempre encendido, con su luz proyectada sobre los ojos ajenos.

En la formación de la personalidad, la fase del exhibicionismo señala el corte del cordón umbilical; es cuando el niño toma conciencia de la alteridad de las relaciones humanas. Quiere verse como ser independiente, dotado de voluntad propia y, al mismo tiempo, centralizando sus atenciones. Al darse cuenta de que no todas las miradas imitan a la de su madre, que se centra en él, el niño exige, por medio del exhibicionismo, que su presencia sea notada. Como alerta Piaget, el niño se vuelve objeto de su propia atención y reacciona como si no soportase la idea de que el mundo mira en otras direcciones. Se podría decir que se trata de un momento de cambio copernicano en la formación de la personalidad, en el que la autoimagen ptolemaica -la de quien se considera el centro del universo- se rompe ante el sorprendente descubrimiento de que hay incontables centros mirando en diferentes direcciones. Aunque no todos logran ingresar a la fase galileana; algunos se hacen adultos sin poder superar el universo emocional ptolemaico.

En el niño se manifiesta el exhibicionismo por la desobediencia, necedad, travesuras, gusto en desafiar normas y costumbres, exposición al peligro físico. En su grito de independencia y vida, él suplica, inconscientemente, atenciones que compensen la pérdida inconsolable del cuidado materno, que hasta hace poco era permanente y protector. Trata de arrancar aplausos o indignación a quienes se le acercan, transformando el medio social -esa piscina en la que fue tirado contra su voluntad- en su escenario. En la escuela desafía a los profesores y hace lo indecible por conquistar la admiración de sus compañeros. En la calle se mete en líos y peleas y enfrenta desafíos -roba frutas en el predio del vecino, besa por la fuerza a su amiga, fuma, adopta modas extravagantes- como reivindicando para sí el estatus de héroe que hasta entonces fue monopolizado por las figuras materna y paterna.

Extensiones y frustraciones

En la edad adulta el exhibicionismo se caracteriza por la búsqueda incansable de bienes compensatorios a la castración emocional. La mansión, las joyas, el auto de lujo, las funciones profesionales o políticas... todos ellos son adornos para tratar de encubrir una personalidad enana que no consiguió afirmarse ante sí misma y que por tanto siempre se mide por la opinión ajena. En la esfera afectiva el exhibicionista da más valor a los atributos físicos que al compromiso objetivo y a la intensidad del encuentro subjetivo con el otro. Su contraparte es alguien que le mire, tratando de suscitar envidia ajena, como el niño que va a la escuela con reloj nuevo, no para saber la hora sino para que todos queden admirados de su objeto de ostentación.

En el ejercicio de un cargo de dirección, el exhibicionista siente una necesidad compulsiva de comprobar siempre su poder, destacándose por la arbitrariedad y transformando a sus subalternos en meros instrumentos de su soberbia. Se complace en exhibirse incluso cuando hace algún gesto magnánimo.

El exhibicionista no se confunde con el vanidoso, aquel que se reviste de cualidades imaginarias y se juzga íntimamente como el centro de las atenciones. Ni con el orgulloso, que se considera intelectual o socialmente superior, aún cuando asume la postura de parecer un buen oyente. El exhibicionista es, por desvío de carácter, un extrovertido, en el sentido etimológico y etiológico del término (inversión extroyectada). Él exporta hacia los otros su propia imagen, como si todos se sintieran más honrados al revestirse de ella.

Carente de sí mismo, siempre quiere sorprender, ocupar todos los espacios, contemplarse a sí mismo en el altar erigido por sus gestos espectaculares. No quiere ser sólo contemplado y adorado por los otros. Insiste en ser simultáneamente objeto venerado por la mirada ajena y por la suya propia. En ese sentido, en el centro de sus sueños no están los ideales que profesa o el amor que jura, sino su figura misma. Todas sus motivaciones "altruistas" comienzan y terminan en su ego.

Teniéndose como autorreferente, el exhibicionista es un eterno insatisfecho consigo mismo y, por tanto, un perfeccionista. Como si le faltase un miembro esencial de su cuerpo y fuera necesario recurrir a continuas artimañas para encubrir y compensar el defecto. Por eso, está siempre tratando de completarse, en el sentido mcluhiano del término, o sea, dotándose de aparatos - veloces, potentes, avanzados- que ensanchen la extensión de su cuerpo. De tal modo el exhibicionista se complace en suscitar la envidia de todos cuantos se le acercan y no soporta convivir con quien se muestra más capaz que él. Ni admite la indiferencia. En su universo hay lugar para un único sol, rodeado de satélites sin luz propia.

El ostracismo es la muerte del exhibicionista. Todo, menos el anonimato. Su infierno es la clausura, la carencia de bienes ostentosos, la reducción de estatus o la pérdida de poder. No actúa movido por principios. Su palabra vale hasta caer el pedestal que lo sustenta. Entre la autoimagen y la palabra, él salva la primera, pues su relación con el mundo es preponderantemente estética y no ética, como un actor que sólo cree en la fuerza del personaje si la escenografía causa impacto.

El exhibicionista nunca demuestra señales de debilidad, condescendencia o tolerancia. Revestido de supuesta omnipotencia, se desculpabiliza de toda acción inescrupulosa, como si le incumbiese la misión histórica de innovar los patrones morales. Por lo mismo, no se avergüenza de sus errores ni se duele del sufrimiento ajeno, pues está convencido de que los demás no merecen la suerte de poseer, como él, la estrella de la exhuberancia ilimitada.

En la vida diaria el exhibicionista no dialoga, se impone. Cuando escucha es con la mente centrada en sí mismo y no en los argumentos del interlocutor. Cuando habla, cree más en la fuerza simbólica del sonido de su voz que en la lógica de su argumentación.

Lo que más teme el exhibicionista es enfrentar las situaciones- límite de la vida. Para él el dolor, el fracaso, la necesidad y la muerte son insoportables y, con miedo al sufrimiento derivado de la decisión de asumirlas, se escabulle, como si el lado trágico de la vida no le mereciera respeto. Huye sicológicamente cuando surge en su camino alguna forma de limitación o de necesidad. Es lo que el sicoanálisis freudiano califica como negación. Imita al avestruz, ocultando la cabeza en su propio ego, como si la vida fuera siempre fiesta, y nunca féretro. Pero como en la vida la culpa que se contrae por omisión es incomparablemente mayor que la cometida por trasgresión, el exhibicionista lucha con sus eventuales sentimientos de culpa accionando el mecanismo de proyección de su autoimagen.

Ante la miseria ostenta riqueza; frente a la corrupción se constituye en paradigma moral; entre tantos hambrientos malgasta salud; en una situación de debilidad arremete como fiera. Se ofrece como referencia catártica a todos los que viven en necesidad. En él todo es completo y los necesitados lo miran como el niño al Superhombre que encarna sus fantasías omnipotentes.

Karen Horney mostró que tales proyecciones alucinatorias, en las que se pierden los límites entre sueño y realidad, son típicas de situaciones sociales conflictivas en las que el individuo sólo reencuentra su equilibrio síquico alienándose. Por eso, el sistema capitalista manipula esa alineación colocando a las personas en condiciones de perpetua frustración -riquezas inaccesibles, etc.- y, al mismo tiempo, ofreciéndoles satisfacciones ficticias, como en la publicidad y en las telenovelas.

El exhibicionista es, por carácter, detallista. Desde la hebra de pelo fuera de lugar hasta el cuadro torcido en la pared, todo le irrita cuando no corresponde a su gusto, pues él quiere verse en el orden circundante. El mundo es extensión de su figura. Y el caos es su infierno, porque estropea el escenario cuyo centro ocupa él.

En suma, el exhibicionista no se admite como uno entre los demás. Todos, quiéranlo o no, están obligados a contemplar su venerable figura -fuente de vida y de placer... de él-, corriente aprisionadora para quienes se dejan subyugar, espada mortal para quienes se atreven a mirar en otras direcciones.

miércoles, febrero 22, 2006

Grupos y cursos ADANER

Próximas actividades de ADANER( Asociación de afectados y familiares de enfermos de anorexia nerviosa y bulimia)...sujeta a subvenciones..sigh

http://web.madritel.es/personales4/raulweb/ADANER/

Grupo Psicoeducativo para Adolescentes

Se está realizando en la sede de ADANER MADRID un Grupo Psicoeducativo para adolescentes. el grupo es impartido por psicologas colaboradoras de Adaner con experiencia en trastornos de la alimentacion. está en marcha desde diciembre de 2004 y se volverá a abrir despues del verano. se puede realizar inscripcion en lista de espera para el próximo curso en la sede de ADANER a traves del tlf 91 577 02 61

_______________________________________

Curso de Monitores de Grupos de Apoyo

Desde la delegacion de ADANER en Madrid se van a solicitar subvenciones para poder realizar un curso dirigido a la formacion de futuros monitores de Grupos de Apoyo. el curso va dirigido a familiares e interesados en crear o realizar Grupos de Apoyo. la realización del curso se supedita a la inscripción de un minimo de participantes y a la consecución de financiación. el curso se impartirá en la sede de Adaner Madrid y se llevará a cabo de forma intensiva en un fin de semana, (sin fecha fijada aún).

Para solicitar información e inscribirse en lista de espera llamar al 91 577 02 61 o al 91 555 67 61.
_______________________________________

Grupo de Padres
Se pretende realizar un grupo cerrado para familiares en la sede de ADANER MADRID. el objetivo es el de fomentar la generacion de recursos propios en las familias para afrontar la enfermedad y los cambios que genera, asi como servir de soporte y apoyo para las familias. el grupo se ralizará unicamente si existe un numero minimo de participantes. para solicitar plaza hay que ponerse en contacto con la delegacion de ADANER en Madrid a traves del número 91 577 02 61 y preguntar por el grupo de padres.

La realización de este grupo estará supeditada a que se consiga subvención para ello.

lunes, febrero 06, 2006

Pruebas con LSD en el ejército británico



Da gusto ver como se divierten los chavales

martes, enero 03, 2006

La "Paradoja" del propietario

Cajón desatre. Un divertido juego sobre el precio de la vivienda:
Desde la plataforma por una vivienda digna


La "Paradoja" del propietario

Te has comprado un piso, han pasado tres años y ahora su valor de mercado es un 40% más. Estás contento porque ahora, en vez de venderlo por los 120.000 euros que te costó lo venderías por unos ¡168.000!. Pero, ¿sabías que si lo vendes para financiar la compra de a otro más caro estás perdiendo dinero?. A veces mucho dinero.

Una evolución frecuente de alguien que ha comprado un piso en los últimos años es que al cabo de un tiempo (pongamos, por ejemplo, 5 años) decida adquirir algo más grande. Las razones son varias, aumento de renta, querer vivir con más amplitud, o una muy chillona: los críos.

Imaginemos una pareja que compró un piso en el año 2000. Les llamaremos los Pérez. Pagaron por el piso 120.000 euros, pero en el año 2005 esa pareja tiene ya dos chavalines y decide mudarse a un piso mayor, haciendo lo que la mayoría de las familias hacen: Vender el piso actual para financiar parcialmente la compra del nuevo.

Debido a una excepcional época de incrementos del precio de la vivienda el piso que compraron en el 2000 ha tenido un incremento del 50%, y por él les dan nada menos que ¡180.000 euros!. Los Pérez están muy contentos. Ahora bien, el piso que quieren comprar costaba en el año 2000 unos 200.000 euros, y, al tener un incremento similar, del 50%, ahora piden por él 300.000.

El dinero contante y sonante que tienen que aportar (bien sea en efectivo o con hipoteca) en el 2005 por la diferencia de precio entre un piso y otro es: 300.000 - 180.000= 120.000 euros. Sin embargo, si el precio de la vivienda se hubiera mantenido estable durante esos años aportarían: 200.000 - 120.000= 80.000 euros.

Conclusión: debido al alza de precios, los Pérez deben aportar nada menos que (120.000-80.000) ¡¡40.000 euros más!!.

No hace falta decir que éste es un caso de lo más frecuente. Es decir, siempre que se venda una propiedad para poder comprar otra de mayor valor financiada parcialmente con la primera que se adquirió, la subida del precio de la vivienda es perjudicial (los porcentajes de subida de precios lógicamente no serían iguales para las dos viviendas, pero sí aproximados, por lo que el ejemplo sirve igual).

La paradoja es que en este caso (llamémosle "mejora de vivienda"), lo que realmente sería interesante como propietario es: ¡Que la vivienda BAJE!

Es decir, supongamos que el piso de los Pérez se ha depreciado un 25%, y consiguen venderlo en el 2005 sólamente por 90.000 euros. Uff, vaya palo. Pero si aplicamos la misma depreciación al piso nuevo, resulta que puede comprarse en vez de por 200.000 euros por (-25%): 150.000. En otras palabras, los Pérez pierden en su venta 30.000 euros, pero se benefician en su compra de un "descuento" de ¡¡50.000 euros!!. En un clima de estabilidad de precios tendrían que aportar para su nuevo piso al vender el primero (200.000 - 120.000) 80.000 euros. Mientras que tras unos años de descenso de precios de un 25% aportarían (150.000 - 90.000) 60.000 euros. O lo que es lo mismo, se ahorrarían 20.000 euros al cambiar de domicilio (¡A lo mejor podrían llevar a los críos a una universidad privada y todo!).

En resumen: Si sólo venderías tu propiedad para comprar una de mayor valor la subida del precio de la vivienda te perjudica.

Hay otra práctica habitual en las personas que deciden cambiar a una casa mejor: alquilar la primera vivienda para financiar la compra de una más cara. En este caso se puede decir que, en general, la subida de precios también es perjudicial. Es decir, la diferencia entre la cuota de la hipoteca de la nueva propiedad y lo que se ingrese por el alquiler de la primera, tenderá a ser mayor tras una subida importante de precios que en un clima de estabilidad o de bajada.

Por eso antes de alegrarte porque tu piso valga más, pregúntate para qué harías efectiva esa plusvalía. En muchos casos la subida generalizada de precios te perjudica. Si eres propietario no especulativo y sólo venderías o alquilarías tu actual propiedad para financiar una nueva sólo hay un caso en el que la subida de precios te beneficia: cuando la nueva propiedad sea de menor valor.

¿Quiere decir ésto que, en general, los beneficiados por el incesante incremento del precio de la vivienda sólo son aquellos que participan activamente en la vivienda como negocio o fuente de ingresos (inmobiliarias, propietarios de suelo, bancos, ayuntamientos, especuladores, etc.) pero no los propietarios que sólo compran para vivir?. Sí.

Otras razones por las que a un propietario no le interesa que suba la vivienda:

1. Los impuestos municipales se calculan según el valor estimado de la casa. A mayor valor, más se paga.

2. La prima del seguro hogar también sube por la misma razón: se asegura un bien que vale más.

3. A la hora de vender y comprar de nuevo, los impuestos y otros gastos se suelen calcular según un porcentaje. A mayor valor, más se paga por "extras".

4. Tus hijos algún día tendrán que irse de tu casa y tendrán que afrontar el problema de acceder una vivienda. Piensa en la papeleta que tendrán si los precios siguen subiendo y en la ayuda que les podrás prestar.

EN DEFINITIVA, SI COMPRAS TU CASA PARA VIVIR Y SÓLO LA VENDERÍAS PARA MEJORAR DE VIVIENDA, QUE LOS PRECIOS SUBAN TE PERJUDICA.

¿A QUÉ ESPERAS?. MOVILÍZATE CONTRA ELLO

lunes, enero 02, 2006

Felicitación grupo letón de gestalt

Desde luego por lo del papa noel no se han roto la cabeza, pero los señores estos renacentistas con gorros que no acabo de entenderlo.

´Gestalt Letona:
http://www.gestalt.lv/lat/

Pd: Muchas Gracias!!! a “la noche descalza” por esa felicitación de año, “quien quiera ver que mire”