Extraído del canal youtube de AGBA
También tienen un canal de poadcast en Ivoox que puedes escuchar en la columna derecha de este blog
saliendo al mundo?
Extraído del canal youtube de AGBA
También tienen un canal de poadcast en Ivoox que puedes escuchar en la columna derecha de este blog
Madrid abre su segunda unidad contra los trastornos alimentarios
Está en el Hospital Gregorio Marañón y se suma a la abierta en 2006 en el Santa Cristina
La Comunidad de Madrid abrió ayer su segunda unidad para el tratamiento de la anorexia y la bulimia, ubicada en el Hospital Gregorio Marañón. Prevé atender los casos más graves y atender 200 consultas individuales al mes y 180 terapias de grupo. Esta unidad se suma a la que ya funciona desde 2006 en el Hospital Santa Cristina, dirigida también a mayores de 18 años. Además, la región cuenta con otras dos unidades dirigidas a menores de 18 años, una en el Niño Jesús y otra en el Gregorio Marañón.
El responsable de la nueva Unidad de Trastornos Alimentarios (TCA) y jefe de Psiquiatría del Gregorio Marañón, Francisco Ferré, ha explicado a esta web que se estima que la prevalencia de la anorexia en Madrid es del 0,6% en la franja de edad de máximo riesgo, entre 15 y 19 años, lo que se traduce en unos 893 casos. Las cifras son muy similares para la bulimia, pero asciende al 2,1%, es decir, 3.126 afectados, para los casos incompletos o trastornos por atracón. Esta modalidad de trastorno alimentario es cada vez más frecuente y se denomina así porque quienes la sufren no sufren todos los síntomas. Son personas de cierta edad que, en una crisis de ansiedad, se dan un atracón para calmar la angustia.
"No vomitan pero se sienten culpables y no suelen consultar a un médico", explica Ferré. El especialista añade que estas enfermedades afectan a un 0,2% de la población en general, según el último Libro Verde de la UE. En su opinión, la mayor concienciación social está reduciendo las conductas de riesgo entre los más jóvenes como son provocarse un vómito, no comer un día o tomar diuréticos. La anorexia no ha subido ni bajado en los últimos años, no así la bulimia que, según los expertos, está aumentando. Otro fenómeno destacable es que crece tanto la bulimia como los trastornos por atracón en hombres y de cierta edad, incluso han visto casos de enfermos "de 40 años". Así, se estima que un 10% de los bulímicos es hombre.
Una inversión de 234.083 euros
La unidad que dirige, que ha visitado hoy el consejero de Sanidad, Juan José Güemes, es un dispositivo ambulatorio especializado para la atención a pacientes mayores de 18 años con anorexia, bulimia y trastornos relacionados con la alimentación, y también a sus familias. "Hemos visto que atender a la familia es tan importante como atender al paciente, porque les ofrece una visión distinta de la enfermedad y se abre a familias que no han conseguido convencer a su hija o hijo para venir a la consulta", indica el especialista. En la unidad se atenderán "los casos más graves" de los que se detecten en los 37 centros de salud mental que hay en toda la región. Se estima que serán de 100 a 200 pacientes, que recibirán al mes 200 consultas individuales y 180 terapias grupales.
La unidad ocupa una superficie de 178 metros cuadrados distribuidos en dos salas de terapia, una de ellas habilitada para comedor terapéutico, tres despachos para terapia individual y seguimiento por parte del personal de Enfermería y la otra sala será de espera. Este nuevo dispositivo asistencial ha supuesto una inversión de 234.083 euros en adecuación de espacios, mobiliario e instalaciones.
La actividad asistencial que se ofrece incluye evaluación psicológica y psiquiátrica, terapias individuales, terapias grupales de psico-educación familiar, un programa de seguimiento de enfermería, consulta y tratamiento por un especialista médico en nutrición y dietética, imagen corporal y otras terapias para este tipo de enfermedades. Especial importancia tendrá el grupo destinado a la prevención de recaídas. Esta unidad se une a la que ya existe en hospital Santa Cristina dirigida también a mayores de 18 años. El sistema sanitario público madrileño cuenta, asimismo, con dos unidades más para la atención de los trastornos en niños: una en el Hospital Niño Jesús y otra en el Hospital Gregorio Marañón.
Grupo Psicoeducativo para Adolescentes
Se está realizando en la sede de ADANER MADRID un Grupo Psicoeducativo para adolescentes. el grupo es impartido por psicologas colaboradoras de Adaner con experiencia en trastornos de la alimentacion. está en marcha desde diciembre de 2004 y se volverá a abrir despues del verano. se puede realizar inscripcion en lista de espera para el próximo curso en la sede de ADANER a traves del tlf 91 577 02 61
_______________________________________
Curso de Monitores de Grupos de Apoyo
Desde la delegacion de ADANER en Madrid se van a solicitar subvenciones para poder realizar un curso dirigido a la formacion de futuros monitores de Grupos de Apoyo. el curso va dirigido a familiares e interesados en crear o realizar Grupos de Apoyo. la realización del curso se supedita a la inscripción de un minimo de participantes y a la consecución de financiación. el curso se impartirá en la sede de Adaner Madrid y se llevará a cabo de forma intensiva en un fin de semana, (sin fecha fijada aún).
Para solicitar información e inscribirse en lista de espera llamar al 91 577 02 61 o al 91 555 67 61.
_______________________________________
Grupo de Padres
Se pretende realizar un grupo cerrado para familiares en la sede de ADANER MADRID. el objetivo es el de fomentar la generacion de recursos propios en las familias para afrontar la enfermedad y los cambios que genera, asi como servir de soporte y apoyo para las familias. el grupo se ralizará unicamente si existe un numero minimo de participantes. para solicitar plaza hay que ponerse en contacto con la delegacion de ADANER en Madrid a traves del número 91 577 02 61 y preguntar por el grupo de padres.
La realización de este grupo estará supeditada a que se consiga subvención para ello.
La anorexia y la bulimia causan casi 500 ingresos hospitalarios anuales
Muchos enfermos deben ser internados más de una vez al año
Los trastornos del comportamiento alimenticio fueron la causa directa de 480 hospitalizaciones de residentes en la Comunidad de Madrid durante el año 2003, último del que existen datos completos, según un estudio realizado por la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad. Desde entonces estas cifras se mantienen más o menos estables.
Estos 480 ingresos corresponden a 276 enfermos (256 mujeres y 20 hombres), ya que la media de ingresos por enfermo y año asciende a 1,7. Los hospitales públicos y privados madrileños también atendieron en 2003 a otros 109 ingresos de enfermos residentes en provincias limítrofes de otras comunidades autónomas.
El ingreso hospitalario es el recurso utilizado en último lugar en el tratamiento de estos trastornos, cuando la vida del paciente ya corre peligro.
Según Gonzalo Morandé, jefe de psiquiatría del hospital infantil Niño Jesús, el ingreso tiene tres objetivos: "El primero y más importante es evitar la muerte del enfermo por descompensación o deshidratación; el segundo es la recuperación nutricional de su organismo, que puede prolongarse durante unos 32 días, y el tercero, el ingreso también debe ser una buena y nueva ocasión para que el enfermo decida hacer frente a su situación con todas sus consecuencias".
La cifra de enfermos ingresados se ha mantenido estable en los últimos años en la región, según el estudio. Francisco Ferré, responsable de Salud Mental de Sanidad, precisa, sin embargo, que "se está notando un aumento de los trastornos denominados 'no específicos', también graves pero que no siguen los patrones habituales de la anorexia o la bulimia". Los 480 ingresos de ciudadanos madrileños suponen el 13% de los 3.667 registrados en toda España, según datos del Ministerio de Sanidad.La anorexia nerviosa es una enfermedad mental que puede ser mortal. Quien la sufre se empeña en mantener su peso por debajo de lo que le correspondería por edad y altura, y se niega a comer ante su miedo a engordar. La bulimia se caracteriza por la ingesta descontrolada de alimentos (atracones), seguidos de sentimientos de culpa que hacen que el enfermo se provoque el vómito. En los dos casos, quienes la padecen sufren graves consecuencias psíquicas y físicas por la enfermedad.
De los 276 madrileños ingresados, la mayoría, 194, permaneció en el hospital una sola vez durante 2003. Pero 73 enfermos necesitaron ser ingresados entre dos y cinco veces, tres en seis ocasiones, cuatro en siete, y dos pasaron por el hospital 13 veces en un año.
La duración media del ingreso alcanzó los 21 días, aunque en algunos casos supera los seis meses. La edad media de los ingresados se sitúa en los 22,6 años, aunque Sanidad registró el ingreso de una menor de 10 años y de 31 de niñas de 11 a 14 años. La edad entre 15 y 19 años, con 86 enfermos, es la que más ingresos registra, seguida de la de 20 a 24 años, con 53.
El tratamiento de los enfermos de anorexia y bulimia se realiza desde la red de 36 centros de salud mental de la Consejería de Sanidad, que se ven reforzados por cuatro centros especializados en la hospitalización de día.
Los menores de edad que deben ser hospitalizados, cuentan en la región con una unidad específica situada en el hospital Niño Jesús. "Al llegar a los 18 años, sin embargo, nos encontramos con el problema de que no existe en la región ninguna unidad específica para adultos que sufren estos trastornos", explica María del Carmen González, de la asociación Adaner.
Sanidad suplirá este vacío con la creación de la primera unidad específica para adultos en el hospital Santa Cristina, según Francisco Ferré. "La previsión es que entre en servicio en la primera mitad de 2006", explicó.
Ferré añade que esta unidad será de referencia para toda la región y tendrá "de 16 a 20 plazas de hospital de día y una reserva de dos camas para hospitalización". "Este reducido número de camas se explica porque se priorizará el ingreso del paciente en la unidad de nutrición o psiquiatría de su hospital de referencia".
"¡Tengo tanto pánico a la comida...!"
Una enferma de anorexia se niega a volver a ser ingresada en un hospital psiquiátrico para adultos crónicos con otras dolencias
Un plátano escondido bajo la cama fue la señal que alertó a la madre de Sandra Manzano Rodríguez de que algo iba mal entre su hija y la comida. Era una niña de 13 años; hoy es una mujer de 24 que lucha desde entonces contra la anorexia nerviosa y un trastorno límite de la personalidad.
Ha pasado por más de una decena de ingresos hospitalarios y varias tentativas de suicidio. Mide 1,58 y, vestida, pesa 41 kilos, pero ha llegado a bajar de los 37. Ha desayunado un kiwi. Su madre cree que "desde agosto debería haber ingresado para ganar peso". "Con suerte, hoy comerá y cenará un yogur".
Sandra asiente con serenidad y aunque titubea, tiene claro su mensaje: "Tengo anorexia y necesito que me ingresen. Pero no en el Rafael Lafora", un hospital psiquiátrico público para adultos que atiende a enfermos psiquiátricos crónicos y que es la única alternativa que la sanidad pública -que no tiene unidades específicas para adultos- le ofrece. "Necesito un tratamiento adecuado", repite.
Los dos últimos ingresos de Sandra han sido en el Rafael Lafora y el recuerdo que tiene de ellos "es horrible". "No reúne las condiciones para gente como yo. Una paciente me agredió en la cafetería y otro se masturbaba delante de mí. No podía bajar al jardín porque no hay quien lo vigile. Las noches dan miedo: oyes gritos, peleas... Los propios médicos me dijeron que yo no tengo que estar allí, que aquel es un hospital para otro tipo de pacientes", afirma.
Sandra lleva meses negándose a ingresar en el Rafael Lafora. La alternativa que le ofrece la sanidad pública es el ingreso domiciliario, recibiendo por una sonda los nutrientes que no ingiere porque apenas tolera comer alimentos sólidos. Pero sus padres trabajan y no pueden vigilarla todo el día.
"Me tengo que poner las inyecciones de alimento en la sonda. Pero a veces... estoy enferma y me engaño. Puedo ser buena y hacer caso, pero no siempre... ¡Tengo tanto pánico a la comida...! Tendría que meterme 1.500 calorías al día por la sonda, pero muchos días no llego ni a 1.000", admite. "Sé que necesito un control externo, pero somos una familia obrera", sigue.
El Rafael Lafora es la última etapa del largo historial de ingresos de Sandra, un ejemplo del vagar de muchas familias por centros sanitarios, públicos y privados, en busca de la atención adecuada. Antes, entre los 13 y los 18 años, acudió a varios centros de día junto a enfermos con otras patologías: esquizofrenia, trastorno bipolar,...
A partir de los 18, de forma intermitente, ingresó en el hospital Ramón y Cajal. "Pero hace cuatro años que me dijeron que allí no podría volver, que necesitaba otro tipo de centro. Fue cuando me mandaron al Rafael Lafora".
Los problemas de Sandra con la comida empezaron a los 13 años. "Empecé a ver que la comida para mí no era como para los demás. Era un sufrimiento. La tenía que esconder o dársela a los de al lado. Luego vino todo lo demás...", susurra. "No sé por qué empezó todo. Pudieron ser varias cosas. Me sentía distinta a los demás. No tenía muchas amigas, me rechazaban. Sentía como si yo no me adaptara a las demás, ni ellas a mí. Me decían que era como un chico. Nunca me invitaban a sus cumpleaños. También es verdad que mi padre tiene un gimnasio y siempre he visto de cerca el culto al cuerpo. No sé si esto también habrá ayudado", continúa.
Los trastornos que sufre Sandra la impidieron terminar el segundo de bachillerato, curso al que llegó con mucho esfuerzo, dividiendo su tiempo entre estudios y terapias. Luego intentó trabajar como administrativa, pero aguantó un mes. Ahora lleva mucho tiempo de baja, mientras la tramitan la invalidez y se acercan unas nuevas navidades. "Esta semana iré al hospital a ver si he ganado peso. Si no, tendré que pasar las navidades con la sonda en casa. ¡Imagínate! En navidades".
Gonzalo Morandé Psiquiatra
"La alarma social en torno al fenómeno ha sido positiva"
Máximo responsable de la Unidad de Trastornos de la Alimentación del hospital infantil Niño Jesús desde 1992, Gonzalo Morandé (Santiago de Chile, 1962) es internacionalmente reconocido por sus conocimientos en el tratamiento de los trastornos de la alimentación.
Pregunta. ¿Qué ha cambiado en la sociedad en los últimos años respecto a la anorexia y la bulimia?
Respuesta. Ha habido un cambio importante y positivo. Se ha creado cierta alarma social, pero esto ha servido para que los padres estén más atentos y lleven a sus hijas al médico al primer vómito o comportamiento de riesgo. Si son tratadas en sus primeras fases, éstas son enfermedades que no cursarán del todo y serán curables en la mayoría de los casos.
P. ¿Cuántos enfermos se curan?
R. Tratados desde fases tempranas, el 63%. En algo más del 30% de los casos, la enfermedad se cronifica o la recuperación es parcial. El 5% muere, la mayoría por suicidio. Pero la curación se reduce a menos del 40% si la enfermedad se ha desarrollado sin tratar.
P. ¿Qué queda por mejorar?
R. Hemos avanzado mucho en el tratamiento precoz, pero los comportamientos de riesgo entre adolescentes, como provocarse el vómito, usar laxantes o las dietas excesivas, siguen igual desde hace años. Hay que trabajar desde la infancia, con los pediatras, para que transmitan a padres y niños los mensajes para que los propios adolescentes aprendan a cuidarse.
P. ¿Aumenta la incidencia de estas enfermedades?
R. No, las tasas de incidencia se mantienen. Probablemente estemos en el tope más alto al que podíamos llegar por razones genéticas u otras. Pero tampoco bajan.
P. ¿Qué queda por mejorar en la sanidad pública?
R. Los recursos siempre son algo justos, como en otras especialidades. La mayor laguna, sin embargo, está en los pacientes de más de 18 años, que son los que más problemas de cronificación sufren y para los que no existen recursos específicos hasta el momento.
P. ¿Qué puede hacerse?
R. Nosotros hemos pedido poder seguir tratándolos en el Niño Jesús hasta los 21 años. También sería bueno la existencia de una unidad específica para adultos. Es inviable que exista una en la mayoría de los hospitales, pero sí sería necesaria una de referencia para la Comunidad de Madrid.
Introducción
La multideterminación de los trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, y transtorno no específico) convoca a un desafío rico y difícil, y no por amplio menos puntual: la construcción de un diagnóstico individual, un diagnóstico grupal (de acuerdo a cómo se juegan las propias escenas en un espacio confiable, que propone el contacto consigo mismo y con el otro), un diagnóstico familiar, y, consecuentemente, un diagnóstico corporal.
Aclarando que hablaremos respecto de los trastornos alimentarios propiamente dichos y no de las diferentes estructuras desde las cuales eclosionan (neurótica o psicótica,aunque hay que hacer mención necesariamente a una clínica de borde), el equipo todo para llegar a acuerdos básicos se basa en la rigurosidad que ofrece los parámetros del Manual de Diagnóstico y tratamiento (DSM IV) de la Asociación Psiquiátrica Norteamericana.
Hemos encontrado una incidencia muy alta de los llamados Trastornos Alimentarios No Específicos (TANE), y, por otra parte, muchas veces estas pacientes llegan a consulta con rótulos tales como " anoréxica" o "bulímica" desde un lugar de estigmatización y de "viaje de ida", muy común en estos días, a cargo de las principales instituciones oficiales encargadas de difundir el mensaje de "ser alguien" (a partir) respecto de la enfermedad y no de los recursos de salud (de la población). Los casos de bulimia son tanto purgativos como no purgativos, haciendo referencia al uso de laxantes, diuréticos, vómitos autoinducidos.Los casos de anorexia son más frecuentes en la forma buliniforme,(en el mismo, la persona se embarca regularmente en ciclos de atracones y/o purgas (vómito autoinducido, laxantes y/o diuréticos).
Respecto del diagnóstico familiar, desde un abordaje sistémico, básicamente podemos dividirlo en:
· Estructura familiar tipo A: Hay alta proximidad con débil alianza parental y negación de la relación parental disfuncional; hay triangulación y coalición transgeneracional. Los límites en estas familias son difusos, no se respetan las fronteras generacionales y desde el eje terapéutico es necesario hacer visible la complementariedad de las relaciones de la pareja parental, lo cual favorecería el desarrollo autónomo de los subsistemas fraternos.
· Estructura familiar tipo B: Hay alta proximidad con fuerte alianza parental y negación de la relación parental disfuncional; hay triangulación y desviación del conflicto:en estas familias, el paciente "es lo único que afecta la armonía familiar".A veces se impone introducirse en el sistema con mucha cautela, trabajando con díadas, hasta poder abordar la realidad del paciente desde un lugar que permita correrse del "banquillo de los acusados", a este adolescente a partir de quien se unen (la unión en contra, la homeostasis hallada desde el síntoma, el cual frente a más rigidez familiar es llevado a extremos dramáticos de denuncia). Terapéuticamente, todo desbalance en el sistema debe servir para liberar al paciente de la triangulación y promover básicamente los cambios necesarios para protegerlo de cualquier conducta de riesgo.
Debemos aclarar que cada familia presenta características peculiares como sistema, y que la caracterización precedente fue definida sólo con fines didácticos.
En cuanto al diagnóstico corporal, se implementa una lectura corporal que tome en cuenta la organización y distribución de las tensiones patológicas en un intento de recobrar el equilibrio del tono global y la toma de conciencia del propio cuerpo para la reconstrucción de la imagen corporal.
Adoptando el criterio reichiano de "coraza caracterológica", (bloqueo muscular para defenderse del displacer y la angustia) podemos afirmar que tanto anoréxicas como bulímicas se "acorazan" para evitar sentir placer, y producen un corte energético a nivel de la garganta, disociando la cabeza del resto del cuerpo. Los cuerpos anoréxicos retienen, a través de la hipertonía, el control omnipotente que ejercen consigo mismos y con lo que los rodea: tienen un "nudo en la garganta" que obstaculiza tanto el paso de la comida como la salida de la palabra.
Pero, ¿de qué manera el equipo terapéutico utiliza toda esta información?
En cada época, los desarrollos científicos impregnan y a su vez dan direccionalidad a la concepción acerca de qué es el hombre y de cómo entender sus padecimientos.
A esta altura de los acontecimientos, y por beneficio de los desarrollos provenientes de otras ciencias, y su influencia sobre la epistemología de las ciencias humanas, la conceptualización de los procesos que ellas describen no debiera seguirse entendiendo desde una visión reduccionista y estática.
Descartes, en el siglo XVII, retornando a Platón, propone una separación tajante entre cuerpo y alma, y, al realizar esta separación, consideraba el Universo como un sistema mecánico, formado de objetos aislados: buscaba la certeza absoluta de la ciencia, creyendo en que la clave del Universo se hallaba en su estructura matemática: todos los fenómenos se explicaban a través de una causalidad lineal, causa-efecto, predecibles con absoluta certeza.
El fin del milenio nos encuentra en una etapa de transición hacia nuevas categorías científicas, que producen un cambio profundo de conceptos y valores, y por ende, de los instrumentos con los que confrontamos la realidad.
El surgimiento, durante el siglo pasado, de la termodinámica, produce la primer fractura con el pensamiento científico clásico. Hasta la actualidad, lo que se ha seguido desarrollando es la termodinámica del equilibrio. Inestabilidad, desorden, desequilibrio, asimetría e irreversibilidad, son cuestiones sobre las que se centra la atención de la evolución de los sistemas complejos, entendiendo el ser humano como siendo parte integrante de un entorno en permanente intercambio que lo influye, y sobre el cual él también incide; de este modo el hombre puede ser considerado como un sistema integrando sistemas más amplios, cuyos bordes interactúan y ejercen diferentes grados de modificación entre sí.
Todo sistema implica un conjunto de elementos, la relación entre ellos y la calidad de dicha relación.
Estas revoluciones conceptuales conducen a plantear la necesidad de un modelo que incluya una mirada ampliada sobre el paciente, que el profesional incorpore junto a las técnicas tradicionales para registrar la presencia del orden social en la clínica, y de la particular interrelación de los momentos sociales con los cuadros prevalentes en un momento dado. Desde la causalidad circular (fruto de la interrelación constante y dinámica entre observador y Universo), afirmamos que el organismo actúa según los modelos cíclicos de flujo de información, circuitos de retroacción, etc.
Es necesario señalar que, para la teoría cuántica, los fenómenos observados sólo pueden concebirse como correlaciones entre varios procesos de observación y de mediación, y en esta cadena de procesos siempre se halla el observador humano, quien no sólo es necesario para observar las propiedades de los fenómenos atómicos, sino también para provocar la aparición de estas propiedades.
Con toda la humildad que genera el cotidiano encuentro con el padecer y la insatisfacción humana, (propia y de los otros), sugerimos la analogía entre este observador que mide y, al mismo tiempo, modula los fenómenos y las propiedades de lo que observa, y la selección de la terapia más apropiada.
A la hora de elegir los recursos terapéuticos más adecuados, de la mano de esta epistemología circular, hemos optado por el abordaje gestáltico, pues estamos hablando de una terapia de contacto por excelencia, que avala el cambio de la toma de conciencia y la conducta, la transmutación de una forma en otra, de un símbolo en un insight, de un gesto en un nuevo conjunto de comportamientos, de un sueño en una representación dramática. El terapeuta, así, crea un espacio, un campo de prueba para que el paciente se explore a sí mismo como ser viviente, y, al mismo tiempo, obtiene un espacio de recopilación de datos surgidos del movimiento y la interacción con lo interno, lo grupal y lo social.
La herramienta gestáltica
El presente trabajo es una síntesis de lo que hemos desarrollado clínicamente en el marco del nuestra tarea asistencial del Equipo Interdisciplinario de Transtornos de la Alimentación (E.I.T.A.),en la ciudad de La Plata, el que, además de lo presentado, incluye otras modalidades terapéuticas, que incluyen lo personal y lo familiar, evaluación médica y psiquiátrica, y consejo nutricional.
Surge en el espacio que queda entre los demás elementos terapéuticos, abriendo un ámbito con cualidades distintas, efectivas y específicas, con reglas y objetivos que serán expuestos a continuación.
Empezamos nuestro trabajo en los talleres siguiendo la idea de que el síntoma (atracón, vómito, pérdida de peso, etc.) es sólo lo más llamativo de estos casos y suele hacernos olvidar de que es solamente una expresión en la que se condensan las imposibilidades de:
· Conectarse con las sensaciones corporales (hambre, saciedad, fatiga, dolor físico).
· Ligar éstas con el registro de sus emociones (miedo, ira, resentimiento, tristeza, etc.)
· y de poder finalmente manifestarlas.
Estamos en presencia de unos modos de vida en donde el cuerpo ha pasado a ser un objeto, algo que se manipula en concordancia con las exigencias que se han internalizado del ambiente. Solamente una cosa, algo, no quien se es.
La no aceptación que no se expresa clara y despiadadamente en exigencias tales como "debiera estar más flaca", o "debiera sacarme las piernas", o bien "quiero arrancarme esta parte de mi cuerpo", limitan la posibilidad de conectarse con quien se es, y aquí agregamos:
· No quien me dice la publicidad que debo ser.
· No quien fui alguna vez.
· No quien me gustaría ser.
· No quien mis padres quieren que sea.
Sino con quien soy yo aquí y ahora, en este momento. Aceptar esto nos transforma en un todo y deshace la vieja fantasía que nos hace suponer que tenemos un cuerpo cuando en realidad somos un cuerpo.
Estas faltas de contacto, exigencias y no aceptación hacen que la vida presente se convierta en un fracaso. Desde la visión del Gestalt diremos que, dedicadas a autointerrumpir el contacto y la expresión de sus sensaciones y emociones, no logran distinguir su "sí mismo"del resto del mundo, generando un sentido de identidad inadecuado, como también lo son sus mecanismos de autoapoyo, dando por resultados una suma de esfuerzos mal dirigidos, orientados a lograr su propio balance, y esto lo vemos claramente en el síntoma (por ejemplo, el atracón y el vómito, que se buscan para calmar la ansiedad son, a su vez, los mejores y tal vez únicos recursos que se han podido desarrollar como estrategia frente a la
Ahora bien, qué hacemos cuando nos reunimos para trabajar con las chicas en los talleres?
En principio, nos juntamos con las pacientes un sábado por mes durante seis horas. La asistencia no es obligatoria, sino que se las invita a participar del mismo, promoviendo el ejercicio de su capacidad de elección, todo lo cual es trabajado en la terapia individual.
Los resultados en este sentido han sido óptimos, ya que se han ido incorporando en forma paulatina, respetando sus propios tiempos. Así se han ido conformando como grupo - con una modalidad de funcionamiento abierta en la que se permite la libre entrada y salida de sus miembros - y ser hoy ellas mismas quienes se estimulan para participar en los encuentros.
Apuntamos a hacer de estos talleres un espacio terapéutico vivencial antes que verbal o interpretativo. En cada apertura repetimos las consignas básicas para nuestro funcionamiento en el grupo. Estas son:
· Hablar por uno mismo, nunca por otro.
· Hablar en primera persona y en tiempo presente.
· Prestar estrecha atención al cuerpo y a sus emociones: En el aquí y ahora les pedimos todo el tiempo que dirijan su atención a lo que están haciendo en el presente. Que se vivencien a sí mismas lo más posible, tan plenamente como puedan. Mientras más se vivencian, más aprenden acerca de sí mismas. A medida de que se dan cuenta de los modos en que se interrumpen las demás, también comienzan a vivenciar aquello de ellas mismas que han interrumpido.
· Siempre que sea posible, expresarse físicamente antes que verbalmente.
· No interpretar. La interpretación, correcta o no, es irrelevante para la propia vivencia de la persona. Centrados en esta tarea, buscamos destacar los detalles que hacen a la misma - descriptivamente - y no las razones.
· No ayudar. Bien sabemos que el ayudador se ayuda a sí mismo. Ayudando a otro detiene la expresión de sentimientos que son dolorosos para él. Con esta actitud servicial impide al otro - sea a través de bromas, conductas protectoras, o cualquier otra acción - vivenciar plenamente sus emociones (tristeza, soledad, bronca, etc.) y con esto interrumpe la experimentación plena a través de la cual la persona puede integrar aspectos de sí misma.
· Suspender el juicio, tanto para sí misma como para los demás. Partimos de la base de que no existen respuestas adecuadas en los ejercicios que realizamos en los talleres. Cada una debe contactarse con su propia experiencia, cual quiera que esta sea. Si estás vivenciando algo, "vivencialo"; qué es lo que evitás. Si estás imaginando, date cuenta de que estás ocupado con tu fantasía. Si estás evitando algo, date cuenta de que lo estás evitando. Cualquier juicio, desprecio o burla interrumpe la experiencia, y desalienta a la persona a explorar, como así también coarta la libertad con la que nuevos contenidos pudieran ser abiertos por esa misma persona o por cualquier otro integrante del grupo.
En general diseñamos cada taller siguiendo, a nuestro criterio, las estrategias más adecuadas para abordar el tema que durante el mes en curso el equipo observó en líneas generales como más relevante.
No obstante, existen dos actividades que repetimos en cada reunión, y ambas tienen su lugar en los primeros momentos del taller.
La primera de ellas consiste en abordar las categorías de "ser una anoréxica", de "ser una bulímica". Para ello proponemos, al comienzo de cada encuentro, distintos ejercicios de presentación al grupo que les permitan darse cuenta en la experiencia de otros aspectos de su persona, y de cómo han reducido la totalidad de quienes son a una sola conducta de su vida. Son mucho más que esta parte a la que hoy vivencian como su todo. Tomar contacto con esto les devuelve una mirada más abarcativa y rica de su ser.
La segunda consiste en un trabajo de eutonía, centrándonos en cada encuentro en las áreas corporales que queremos resaltar como figura. Esta tarea, que ha ayudado a favorecer notablemente el registro del cuerpo, va acompañada de detallada información verbal y visual -a través de un sistema de láminas - acerca de la función de los órganos y las partes del cuerpo que se van abordando, de modo tal de corregir cualquier posible distorsión cognitiva, hecho que es común observar en esta patología y con este tipo de trabajo.
La estructuración del movimiento eutónico tiende a ampliar y desarrollar el dinamismo corporal del individuo, en un contacto consciente con cada miembro del grupo.y también consigo mismo, lo cual se presenta como una vía regia para la aplicación de técnicas vivenciales.
La eutonía, como método, tiende a una "tensión armoniosa", es decir, al equilibrio de las tensiones que coexisten en el cuerpo, a un equilibrio del tono general.
En nuestro trabajo, su aplicación permite el pasaje fácil del cuerpo hacia la palabra y de la palabra hacia el cuerpo.
Además de esto, y en líneas generales, nuestro trabajo incluye movimientos corporales con música, ejercicios de contacto, de exploración del espacio interno y externo, dramatizaciones y trabajo plástico con pinturas y arcilla.
Dentro de las dramatizaciones solemos jugar escenas de humor exagerando hasta el ridículo las escenas temidas por el grupo. Estos juegos favorecen tanto la creatividad como la disminución de las defensas, permitiendo una mayor expresión corporal y emocional
Otra tarea que realizamos es sentarnos a compartir una mesa de comida, en la cual se incluyen tanto alimentos "permitidos"como "no permitidos". La consigna aquí es oler, degustar, y compartir con otros el momento. La mesa es puesta entre todos, y se cuidan mucho los detalles que hacen a lo estético, tanto en los alimentos como en la disposición de la mesa en general. Nadie está obligado a comer. Charlamos de cualquier tema, como así también de las vivencias que a cada cual le despierta la situación. Todos comparten el mostrarse frente a esa escena tan temida conteniendo y siendo contenidos, y comprobando que lo que a cada uno le sucede - este secreto que han venido manteniendo - es una realidad que pueden compartir con sus compañeros de grupo.
La actividad se cierra con una rueda en la que cada integrante cuenta al grupo las cosas de las cuales se ha dado cuenta durante el trabajo de ese día en el taller, luego de lo cual y en un ambiente distendido damos por terminado el encuentro con el relato de un cuento que elegimos para cada ocasión. Los cuentos funcionan como buenos disparadores de cuestiones que los pacientes seguirán trabajando en sus sesiones individuales con sus terapeutas.
Respecto del objeto "temido", la comida, desde aquella fundante del anteaño pasado, inserta en lo que se dio como festejo (un cumpleaños), hoy en día, en el pequeño recreo de la tarde para tomar algo, las mismas chicas lo han enriquecido con comestibles para compartir, en una rueda amable, abierta, sin presiones. Consideramos que este hecho habla por sí mismo de la necesaria actitud flexible en el equipo de trabajo, optimizando los procesos de crecimiento desde el lugar de la apertura (de suyo, el alimento de la merienda tiene que ver también con la labor médica y nutricional del equipo interdisciplinario).
El material profundizado en el grupo funciona como un verdadero "catalizador"de los procesos emocionales, los cuales siguen siendo trabajados en las terapias individuales, con un enfoque cognitivo-gestáltico.
Desde la implementación de esta modalidad de trabajo grupal, las sucesivas recuperaciones se han "completado"; desde la Gestalt podríamos decir que configuraron una fuerte figura sobre el fondo de la vida de los pacientes, figura que se ha cerrado sólo lo suficiente, y permite el fluir de la toma de contacto con las sensaciones, y, por sobre todas las cosas, la manifestación de las mismas.
Es más que importante la elección de una terapia de acción en patologías en las que, precisamente, por exceso o por defecto, se compromete y se manifiesta el difícil equilibrio frente a la autonomía emocional desde los pares antitéticos comer/no comer o retener/vomitar.
Myriam Galli - Mónica Inés Torres
Bibliografía
1) Alexander, Gerde: "La Eutonía".Ed. Paidós. Bs. As., 1993.
2) Beker, Benedetti y Goldvarg: "Anorexia, bulimia y otros transtornos de la conducta alimentaria (Prácticas interdisciplinarias)".Edit. Atuel, 1996.
3) Crispo, Guelar y Figueroa: "Transtornos del comer". Herder, Bs. As., 1994.
4) Crispo, Guelar y Figueroa: "Bulimia y Anorexia: lo que hay que saber". Gedise, 1996.
5) Dabas, Elina: "Red de redes". Paidós, Bs. As. 1993.
6) Ginger y Ginger : "La Gestalt, una terapia de contacto".Manual Moderno, 1993.
7) Guattarí, Félix: "Psicoanálisis y transversalidad". Siglo XXI, 1980.
8) Johnson, Sansone, Chewing: "Good reasons why young women would develop anorexia nervosa (The adapatative context) Pediatric Annals. Laurents Clinic and Hospital, Tulsa, Oklahoma, 1992-1993, 731-737.
9) Navarro Góngora: "Técnicas y programas en terapia familiar". Paidós, 1992.
10) Nejter, Ruth, y Contreras, M.: "La clínica corporal en anorexia y bulimia: el cuerpo tiene la palabra". Experiencia el Centro CAPIA, Hospital de Día, año 1995 - Capital Federal.
11) Perls, Fritz: "El enfoque gestáltico: testimonios de terapia".Ed. Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1976.
12) Perls, Fritz : "Yo, hambre y agresión". Ed. Fondo de Cultura Económica - México, 1975.
13) Rausch, Herscovici, Bay: "Anorexia nerviosa y bulimia: Amenazas a la autonomía". Paidós, Bs. As., 1990.
14) Reich, Wilhelm: "Análisis del carácter". Paidós, Bs. As., 1993.
15) Zinker, J. : "El proceso creativo en la terapia gestáltica". Paidós, Bs. As., 1979.
Grupo de Apoyo en Anorexia (GRAPA)
C/ Ángel Múgica, 56, bajo
28034 Madrid
Tel: 649 704 562
grapa@nodo50.org
http://www.nodo50.org/grapa/web/
Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa (ADANER)
C/ Orense, 16, 4º D
28020 Madrid
Tel. y Fax: 915 770 261
Horario: L a V de 15 a 20 h
www.adaner.org
info@adaner.org
Asociación para la Prevención y el Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (ANTARES)
C/ Gran Capitán, 22-24 posterior
28933 Móstoles
Tel.: 916 141 068
Asociación Mujeres contra la Anorexia y la Bulimia (AMCAB)
Centro Municipal de la Mujer
C/San Eugenio, 8
28902 Getafe
Tel. y fax: 916 837 070
Horario: J de 17 a 21 h
amcabweb@mixmail.com
Asociación Norte-Madrid Anorexia y Bulimia (ANMAB)
C/ Málaga, 50
28100 Alcobendas
Tel.: 916 542 334/ 916 519 741/916 530 269
Horario: L de 19 a 21 h, X de 18 a 21 h
Hospitales con Unidades de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)
Hospital Infantil Niño Jesús. Tel.: 915 035 925/900
Hospital 12 de Octubre. Tel: 913 908 000
Hospital Clínico San Carlos. Tel: 913 303 564
Hospital Universitario de Getafe. Tel: 916 839 360
Hospital Severo Ochoa de Leganés. Tel: 915 866 530
Hospital de Móstoles. Tel: 916 243 000
+
http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/index.htm ( Guía de alimentación y salud patrocinado desde el departamento de nutrición de la UNED para divulgación ).
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/espidofreire/asociaciones.htm
( Página oficial de la escritora Espido Freire, que recientemente publicó un libro sobre su lucha contra la bulimia nerviosa. La página contiene foro ).
http://gonzalomorande.eresmas.net/poster.htm ( Página de AEETCA - asociación española para el estudio de los trastornos de la conducta alimentaria. Página de uso fundamentalmente profesional).
y +
Una página dietetica y fiitoterapia: http://www.botanical-online.com/medicinalsbulimiaalimentacion.htm