viernes, abril 02, 2004

la "disociacion" es necesaria

Aquí hay otro modo de expresar esa crisis existencial...

La disociación es una defensa y como tal protege al individuo. Estudios recientes relacionan la disociación con la historia traumática temprana en la que los hechos eran vividos en un estado de indefensión. De hecho se ha propuesto y estudiado como modelo el modelo animal del choque ineludible [2] . La protección de la defensa disociativa es tan radical que uno deja de ser uno y pasa a adquirir otra personalidad en los casos más patológicos. Ante lo que se vive como muy peligroso, uno deja de estar ahí, donde eso sucede.

Que esto sea así no es extraño. De hecho, en todas las religiones se dan prácticas disociativas que, dentro del marco en que se dan, pueden ser beneficiosas para los individuos.

Es decir, ausentarse de lo realidad siempre ha sido necesario y hacerlo frecuentemente y de forma integrada en la cultura podía prevenir la necesidad patológica de la ausencia.

Hubo tiempos en que la moda disociativa (es decir, la manera de ausentarse) era subirse a una columna y permanecer ascéticamente allí; representaba el triunfo sobre el mundo, el hombre extasiado sobre su columna ya estaba en otro sitio; en este caso en Dios mismo.

Los ritos iniciáticos, los bailes repetitivos y las danzas, los ayunos, determinadas formas de respiración sirven a lo mismo: Ausentarse del mundo, y lo han hecho a través de la historia en formas organizadas, en ritos colectivos que podían a veces terminar en catarsis de las que se volvía, se vuelve, renovados y dispuestos a seguir en la cotidianeidad.

Porque la presencia no tiene por qué ser algo que damos por supuesto. El hombre, dice Peter Sloterdijk, es "el metafísico animal de la ausencia".

La presencia se refiere a estar en el mundo y estar en el mundo de los sentidos. Pero para poder apreciarla es necesario haberse ausentado antes. Es como la vuelta a la naturaleza o a la vida en el campo. No es apreciada o sentida como tal hasta que es "regreso". Podría ser la presencia como el darse cuenta del mundo exterior sin pantallas intermedias. ¿Hay quién soporte eso de forma continuada? Peter Sloterdijk habla de "La autoexperiencia pánica del acto de presencia".

Y la ausencia sería como darse cuenta del mundo interior, igualmente sin interferencias de la capa intermedia, como si esa zona de fantasías, anticipaciones, deseos, etc, interviniera para mitigar la intensidad de la presencia o de la ausencia. Casi sería posible pensar en la evolución del hombre occidental como la historia de su alejamiento del mundo externo y del mundo interno a través de la inflación de ese colchón intermedio. Esto reconocería a esa capa intermedia una función (que ha permitido el desarrollo tecnológico y científico así como el arte, la literatura, la música...), al igual que los mecanismos neuróticos han tenido originariamente una función adaptativa.

En el momento actual se da una gran contradicción. No existen esos ritos de ausencia validados y, al mismo tiempo, existe mucha mayor ausencia de uno mismo en la vida cotidiana. ¿Cómo estar comiendo y viendo la televisión al tiempo, por ejemplo, con imágenes de cadáveres desmembrados? No es extraño, por tanto, que la disociación sea, en su diferentes manifestaciones, una patología en auge.

Por otra parte, la disociación es una de las manifestaciones de la histeria. Las personas histéricas [3] tenían su ámbito de expresión en esos ritos colectivos de los que hablaba. Podían tener, si eran personas religiosas, éxtasis místicos; podían en determinados ámbitos culturales permitirse exageradas manifestaciones emocionales; y si eso ya no estaba permitido podían ausentarse del mundo en la celebración de sus ritos religiosos, en los que otra realidad atraviesa a la realidad cotidiana ¿el sacerdote que bendice el pan y lo reparte no es Jesús mismo dando a comer su propio cuerpo?

De estos ritos de ausencia se volvía con una liberación de tensión interior que hacía más viva (o más soportable al menos) la presencia.

Nada que ver con nosotros ahora. ¿Cómo soportamos una continuada y forzada presencia en el mundo? Con drogas, con alcohol, con música: la musicalización mediática de la que habla Sloterdijk: "Olvido del ser desde todos los altavoces".

Las drogas ofrecen un buen ejemplo de lo que sucede con todas las polaridades: cada uno de los extremos de la polaridad contiene al otro. Las drogas se utilizan en muchas culturas para intensificar la presencia. Una utilización incompatible con la adicción. De un conjuro de un festín nórdico recoge Sloterdijk un relato con una "bebida que tenía un hondo propósito".... "los hombres se saturan de fuerza"... "el tiempo se dilata de manera insoportable"...Pero nuestras drogas actuales (el alcohol, los alucinógenos), nos sirven sobre todo para escaparnos de nosotros mismos, para ausentarnos.


"Vale la pena sentir para al menos dejar de sentir"

No hay comentarios: